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LGTTTBI: EL MITO ROMÁNTICO Y LA TRÁGICA REALIDAD

Hollywood presenta a los homosexuales y lesbianas, y a sus docenas de derivaciones y “especialidades”, como jóvenes, de buena apariencia, muy saludables, e irradiando felicidad.

Una imagen clásica de esto es la del “cura” polaco Charamsa, cuando “salió del clóset” y nos presentó, “muy orgulloso”, a su “novio”.

En general, las parejas de la horda LGTTTBI son presentadas como Bellas, estables, románticas y exitosas, no sólo en el “amor”, sino en todos los demás aspectos de su vida.

Pero… Esta imagen es sólo una pantalla que está en completa contradicción con la trágica y tétrica realidad, y contribuye poderosamente a la aceptación –o al menos a la indiferencia– con laque muchos, irresponsables, ven como buena la promoción de tales uniones.

La Trágica y Tétrica Realidad, proyectada cuando menos Ocho Datos Duros.

Los LGTTTBI no desean ni pueden vivir en la Monogamia.
El Marqués de Sade, a su lado, es una piadosa enfermera.
Su promiscuidad habitual es un infierno.
La violencia doméstica es mucho mayor que en los hogares normales.
El abuso de alcohol y drogas es mucho mayor que en otros grupos.
El SIDA y las enfermedades sexualmente transmitidas son lo común.
El suicidio en los grupos LGTTTBI se da con mucho más frecuencia.
Les encanta vivir “Jugando con fuego”.
¿Qué hay Detrás de la Pantalla?

La tétrica y muy dramática verdad es que la imagen romántica del “amor” LGTTTBI, contrasta brutalmente con la realidad.

Porque bajo el alegre barniz, su estilo de vida está lleno de violencia, vicios, enfermedades, muerte, infidelidad y traumas casi siempre insuperables.

Los hechos, que yo he comprobado durante 53 años de experiencia profesional, nos demuestran que las desaforadas sensualidades y los extremosos sentimentalismos eróticos –muy neuróticos y aun psicóticos– que se dan entre cualquiera de las incontables relaciones perversas de las personas LGTTTBI, no se parecen en nada al Verdadero Amor.

Por eso, cuando alguien pregunta: “¿Entonces los LGTTTBI no tienen derecho al Amor?” –Mi respuesta es siempre: “claro, tienen todo el derecho, pero el problema real es que ellos mismos se lo niegan con su estilo de vida”.

Al rechazar con rabia el matrimonio natural, ese une a un hombre y a una mujer en el legítimo matrimonio contraído acorde al plan de Dios y a la Ley Natural, si privan del Amor Verdadero y de todos sus maravillosos efectos en la vida y la salud.

1. Los LGTTTBI no desean ni pueden vivir en la Monogamia.

Si los LGTTTBI desean ser aceptados como normales, deben parecerse a los heterosexuales, lo más posible, pero esto es imposible.

Por ello, los LGTTTBI han creado el mito de la “monogamia” homosexual, en el cual las “parejas” estables guardan una “fidelidad” semejante a la del matrimonio auténtico.

Pero… las relaciones basadas en los sentimientos y en las tendencias desviadas, no pueden crear las condiciones indispensables para vivir la fidelidad monógama.

Existen muy pocas parejas LGTTTBI que sostengan vínculos estables: son excepcionales

Por otra parte, la “estabilidad” en el mundo homosexual no significa fidelidad.

El mito de la “monogamia LGTTTBI” es radicalmente opuesto a la experiencia cotidiana.

Los LGTTTBI no desean ni pueden vivir en la Monogamia.

La Dra. María Xiridou, del Servicio Municipal de Salud de Ámsterdam, reveló que las relaciones de ese grupo disfórico duran entre 1 y 1½ años, y que cada sujeto de ese grupo, tiene al mismo tiempo, como promedio, otras ocho parejas por año.

Mi propia amplia experiencia, me indica que, por ejemplo las lesbianas, no están interesadas en la monogamia o en la monogamia sucesiva.”

Una experiencia mía, muy repetitiva, es que la intranquilidad de los sujetos LGTTTBI no puede ser apaciguada, mucho menos teniendo una sola pareja, porque estas personas son siempre impelidas por un insaciable deseo de una inalcanzable relación fantástica.

2. El Marqués de Sade, a su lado, es una piadosa enfermera.

Sostengo, por experiencia propia, que las personas que viven en cualquiera de las 60 o más variantes LGTTTBI, desarrollan de modo casi autista o esquizofrénica, una serie de conceptos erróneos, neurosis, psicosis y expectativas demasiado irreales, y sobrecargan sus amoríos más allá del punto en el cual podrían manejarlos.

Así es toda pasión antinatural y desordenada de la carne, como nos lo enseña San Pablo: “…la obra de la carne es obvia: inmoralidad, impureza, vida licenciosa, idolatría, brujería, odios, rivalidad, celos, explosiones de furia, actos de egoísmo, disensiones, discordias, ocasiones de envidia, borracheras, orgías y cosas semejantes.”

El Marqués de Sade, a su lado, es una piadosa enfermera.

Conozco bien, como psicoterapeuta, el submundo LGTTTBI, y afirmo entonces que sus “bares gay” son el mejor Coliseo para ejercer una feroz competencia sexual, que saca a la luz lo más repugnante en la naturaleza humana.

En esos antros, como en el de Orlando, se despojan de la apariencia de sabiduría y euforia, y se muestran tal como son: obstinados y egoístas depredadores sexuales, y representan sus variadísimos roles sexuales, siempre llenos del desdén y la crueldad que harían parecer al Marqués Sade una piados enfermera.

3. Su obsesiva y delirante promiscuidad habitual es un infierno.

La promiscuidad del estilo de vida LGTTTBI es inimaginable.

Todas las estadísticas, memorias y biografías de estos seres –perversos sexuales– magnifican la promiscuidad, con trágicas consecuencias para la salud pública y social.

Porque ellos no ven la promiscuidad como algo malo o dañino. No ven nada reprobable en su propia promiscuidad.

Y no sólo: afirman muchos de ellos que: “esta promiscuidad es uno de los aspectos más positivos de nuestra vida gay, ya que nosotros podemos alcanzar la intimidad afectiva y sexual muy rápidamente.”

Thomas E. Schmidt, director del “Westminster Institute”, de Santa Bárbara California, USA, sostiene que “la promiscuidad entre los grupos LGTTTBI no es un mero estereotipo, y no es sólo la experiencia mayoritaria, ya que es virtualmente la única experiencia.”

Los científicos sociales Robert T. Michael, John H. Gagnon, Edward O. Laumann y Gina Kolata realizaron una amplia encuesta sobre el comportamiento sexual norteamericano y publicaron su trabajo en 1994.

Los autores comentan las investigaciones hechas por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades en 1982, cuando el SIDA apareció, y concluyen:

“Los hombres gay con SIDA, entrevistados a comienzos de 1980, informaron que tenían como promedio 1,100 parejas en sus vidas y algunos habían tenido muchas más.

4. La violencia doméstica es mucho mayor que en los hogares normales.

El estilo de vida LGTTTBI es también caracterizado por tasas más altas de violencia doméstica.

Cuando conocí en terapia los niveles de la violencia en las relaciones entre lesbianas, me pareció difícil de creer, por los grados de agresividad desatada por cualquier motivo baladí.

Numerosos autores documentan la violencia en parejas homosexuales y lesbianas. Un estudio publicado en diciembre de 2002 en el “American Journal of Public Health” concluyó que: “Las tasas de víctimas de agresiones entre hombres homosexuales, son substancialmente más altas que entre hombres y mujeres heterosexuales. Se necesita hacer esfuerzos de salud pública dirigidos a la violencia íntima entre esos hombres.

5. El abuso de alcohol y drogas es mucho mayor que en otros grupos.

También se informa de tasas más altas de abuso de alcohol y drogas.

El Dr. Schmidt proporciona hallazgos significativos:

Un estudio de Boston encontró que por los años 1985-1988, 80% de 481 hombres homosexuales habían usado marihuana, 60% por ciento cocaína, 30% anfetaminas y 20 % LSD.

Un estudio canadiense en 1988-1989 encontró que 76,3% de 612 hombres homosexuales consumían habitualmente alcohol, y 45,6$ al menos una droga.

Un estudio nacional de 1,924 mujeres homosexuales realizado en 1984 encontró que el 83% bebía regularmente alcohol, el 47% fumaba.

Cuando estos estudios consideran las conexiones entre estos factores, demuestran una correlación directa entre el número de parejas, el uso de droga y la alta frecuencia del sexo inseguro.

6. El SIDA y las enfermedades sexualmente transmitidas son lo común.

Desde Julio de 2002, la Asociación Médica de Gay y Lesbianas publicó un boletín sobre asuntos de salud, especialmente dedicado a los LGTTTBI. En la publicación vemos que:

Las enfermedades sexualmente transmitidas se producen en una alta tasa entre hombres gay sexualmente activos. Esto incluye infecciones sífilis, gonorrea, clamide, parásito púbico, y por otras para las cuales no hay cura disponible: HIV, Virus de Hepatitis A, B o C, Virus Papiloma Humano, etc.

Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), el total estimado de casos de SIDA en adultos en Diciembre de 2002 era de 877.275. De este número, un total de 496.354 adultos, o 57%, murieron. El desglose de estos 877.275 casos por grupos de riesgo muestra que 420.790 casos, o 48%, resultan de contacto sexual entre hombres. Otros 59.719 casos, o 7%, resultan de una combinación de contactos entre hombres y uso de inyección de drogas.

Considerando que los hombres homosexuales suman menos que el tres por ciento de la población masculina, la desproporción es impresionante.

En su publicación “Una Mirada a la Epidemia HIV” el CDC afirma: “Por riesgo, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. representan la mayor proporción de nuevas infecciones.” El boletín también estima que el 60% de todas las nuevas infecciones con SIDA, cada año, resulta de contacto sexual de un hombre con otro.

7. El suicidio en los grupos LGTTTBI se da con mucho más frecuencia.

La depresión grave, así como pensamientos e intentos suicidas son también más frecuentes entre los LGTTTBI, especialmente cuando son jóvenes, que en la población en general. Aparecen estudios, uno tras otro, con los mismos resultados en ese sentido.

Desde su estudio de 1997 sobre 750 hombres entre 18 y 27 años de edad, Christopher Bagley y Pierre Tremblay informaron:

Tasas significativamente más altas de ideas y acciones suicidas ya ocurridas fueron informadas por hombres de orientación LGTTTBI, llegando a 62,5% los que intentaron suicidarse.

Estos hallazgos, que indican que los LGTTTBI están 14 veces más en riesgo de un intento serio de suicidio, son coherentes con conclusiones anteriores.

Conclusión: a los LGTTTBI les encanta vivir “Jugando con Fuego”.

Estos hechos prueban que:

La analogía entre las uniones contra natura y el matrimonio tradicional, no tiene base.

Las tasas excesivamente más altas de violencia, epidemias y suicidio, indican un estilo de vida que pone a sus trágicas víctimas en muy alto riesgo constante y casi ineludible.

En realidad, quienes entran en este mundo altamente promiscuo e intranquilo están jugando con fuego y arriesgando su vida por unos cuantos segundos de placer, búsqueda que además siempre quedará brutalmente insatisfecha.

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