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¿Siente o no dolor el feto en un aborto?

Esta es una pregunta que quiero tratar de contestar con la evidencia disponible porque se está viviendo un momento histórico en nuestro país. Todos hablan de aborto, pero pocos quieren detenerse a pensar que en un aborto se da muerte de forma intencional y de una manera violenta a un ser humano.

Existen distintas técnicas abortivas pero todas ellas son agresivas. Podrán decir que si el aborto se hace en fases tempranas del embarazo no existiría ninguna posibilidad de que el feto sienta dolor. Pero eso rara vez sería así para las situaciones que están contempladas en el proyecto presentado. En caso de riesgo materno y enfermedad grave del hijo, no hay límite superior de edad gestacional y las malformaciones excepcionalmente son diagnosticadas antes de las 12 semanas. En el caso de violación puede ser hasta las 12 o incluso 18 semanas. Entonces, es importante contextualizar lo que se está discutiendo.

Los avances en las técnicas de estudio fetal (ecografías, electroencefalograma, electrocardiogramas, resonancia magnética, cirugías fetales) permiten observar y estudiar mejor las respuestas fetales ante estímulos dolorosos. La experiencia clínica en unidades de neonatología donde sobreviven niños cada vez más pequeños (de 22, 23 y 24 semanas) nos muestran claramente que ellos sienten dolor. Esta capacidad no aparece de un momento a otro. Como todo, es un proceso gradual. Si siendo tan pequeños es evidente que sienten dolor, ¿desde cuándo lo sentirán?

Para que el dolor sea percibido, se necesita que estructuras a distintos niveles funcionen de manera integrada. Terminaciones sensoriales para el dolor (nociceptores), médula espinal, Tálamo y corteza cerebral. La primera actividad detectable se observa a las 7 semanas y entre las 14 y las 20 semanas se establecen vías que permiten una percepción “madura” del dolor (ver tabla).

A la semana 20, el no nacido es capaz de responder al dolor de forma madura de la misma manera que un recién nacido, aunque no podamos escuchar su llanto. Los niños no nacidos pueden ser incluso más sensibles al dolor que un adulto, porque si bien tienen todas las estructuras del dolor activas, aún no maduran los mecanismos inhibitorios que ayudan a calmarlo. No cabe duda de que el no nacido puede sufrir una espantosa agonía durante un procedimiento abortivo.

El único estudio aparentemente serio que se ha hecho en sentido contrario es una revisión del 2005 de la revista JAMA, cuyas conclusiones las realizan extrapolando el desarrollo de otros circuitos sensoriales, como la visión y la audición, pero no estudiando directamente los circuitos del dolor. Además parte de la conclusión errónea de que se requiere percepción consciente y de una respuesta cortical para sentir el estímulo doloroso y que todo lo que el feto hace en reacción a agresiones sólo son actos reflejos.

Esto es incorrecto. Ha sido demostrado en distintas situaciones, como en niños con hidranencefalia y otras graves malformaciones cerebrales, en remoción quirúrgica de áreas cerebrales supuestamente relacionadas con la percepción del dolor, y en estudios dirigidos de estimulación eléctrica, que no se requiere corteza cerebral sino la función de estructuras subcorticales, como el tálamo, para poder percibir dolor.

Estas personas presentan conductas como sonreír o llorar ante ciertos estímulos, reconocer voces y demostrar malestar ante situaciones dolorosas repitiendo estos patrones en forma consistente, eliminando así el argumento de que son actos reflejos. En todos ellos, el tálamo está presente y su actividad está bien desarrollada antes de las 20 semanas de vida intrauterina. Se ha demostrado que la principal estructura implicada en la percepción del estímulo doloroso es el Tálamo y no la corteza cerebral como se pensaba.

También se ha observado que ante procedimientos fetales se produce un aumento de las hormonas de estrés y cambios hemodinámicos significativos ya desde las 12-14 semanas. Estos cambios no se producen con analgesia, lo que es otra muestra de que no son respuestas reflejas.

El segundo argumento es que nuestra percepción del dolor se iría modificando según la vivencia de nuestras primeras experiencias dolorosas, y que tiene un componente psicológico importante. Eso es correcto pero no implica que el niño no nacido no pueda sentir dolor, de lo contrario podríamos realizar procedimientos quirúrgicos sin anestesia a un recién nacido porque, si nunca ha experimentado una sensación dolorosa previa no sería capaz de racionalizar lo que siente. Ese argumento no resiste mayor análisis.

Con la evidencia disponible actualmente podemos concluir que el no nacido puede comenzar a sentir algún tipo de sensación dolorosa desde muy temprano en su desarrollo. Esta va aumentando con la edad gestacional y ya a la semana 20 puede percibirlo de forma madura. Con estos antecedentes no es responsable asegurar que el feto no siente dolor. Incluso aun creyendo que el no nacido es incapaz de sentir dolor, esto no es justificación alguna para darle muerte.


Por: Constanza Saavedra
¿Siente o no dolor el feto en un aborto?
Publicado el 12 agosto 2015

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