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Cruda realidad / Pediatras de EEUU: normalizar la transexualidad entre niños es abuso infantil

“Condicionar a los niños para que crean que una vida de simulación química y quirúrgica del sexo contrario es normal y saludable es abuso infantil”. Así de tajante se muestra el Colegio de Pediatras.

Ser progresista es como montar en bicicleta: uno no puede dejar de pedalear porque, si no, se cae. Por eso a cada ‘conquista’ de ingeniería social le sigue otra, y luego otra, todas ellas contra lo que la humanidad ha considerado siempre de sentido común y la biología propone, porque la carrera no parece tener fin.

Por eso siempre hay una nueva causa principal jaleada por los medios y aceptada por los políticos. Y la actual parece ser la transexualidad, es decir, el curioso concepto de que un varón es en realidad mujer, o una mujer varón, si así lo ‘siente’, y no solo tenemos todos que aceptar que se trata en realidad de una mujer en el cuerpo de un hombre o al revés, sino que las autoridades tienen que contribuir al cambio oficializándolo.

Hasta hace relativamente poco, la disforia de género, que es como se conocía esta condición, se consideraba un desorden psicológico, y aun hoy muchos psiquiatras -los que no temen poner en peligro sus carreras hablando a contrapelo del dogma imperante- consideran que contribuir a la ilusión en que vive la persona afectada es el peor remedio. Es el caso del doctor Paul R. McHugh, ex jefe de Psiquiatría del prestigioso instituto de Medicina Johns Hopkins.

McHugh se convirtió en una de las ‘bestias negras’ del movimiento ‘transgénero’ cuando en un comentado artículo en The Wall Street Journal advirtió que el cambio de sexo es “biológicamente imposible” y que las alteraciones quirúrgicas -esas mismas que se incluyen gratis en la sanidad pública de algunas comunidades- pueden empeorar lo que en definitiva es un desorden psicológico.

En Actuall se ha tratado frecuentemente la peligrosa normalización legislativa de este disparate biológico, recientemente con la noticia de que el Tribunal Supremo pretende que los menores supuestamente transexuales puedan cambiar de nombre en el DNI, con efectos especialmente grave.

Como recuerda McHugh, citando estudios de la Universidad Vanderbilt y de la Clínica Portman de Londres, entre el 70% y el 80% de los niños que expresan sentimientos transexuales los abandonan espontáneamente al cabo del tiempo (las cifras que da el Manual Estadístico y de Diagnóstico de las Patología Mentales norteamericano son aún más contundentes).

De oficializarse su condición, en cambio, y mucho más si son sometidos a tratamientos hormonales de retraso de la pubertad, podría quedar sellado un futuro de confusión de identidad sexual.

Incluso en Estados Unidos, el país que abandera en estos momentos la lucha, donde en Nueva York cualquier negocio puede incurrir en una multa de hasta 250.000 dólares por referirse a un cliente con un tratamiento de género distinto a aquel con el que se identifica, ya están surgiendo algunas llamadas al sentido común y la prudencia.

Es el caso del Colegio de Pediatras, que acaba de hacer pública una nota urgiendo a “educadores y legisladores a que rechacen todas aquellas medidas que condicionen a los niños a aceptar como normal una vida de simulación química y quirúrgica del sexo opuesto”.

Peor el remedio que la enfermedad: ocho motivos

El colegio profesional señala ocho razones por las cuales tal simulación es nociva y debería rechazarse:

La sexualidad humana es un rasgo biológico objetivamente binario: “XX” y “XY” son marcadores genéticos de salud, no de una patología.
Nadie nace con un género. Todos nacemos con un sexo biológico.
El género -la consciencia y sentido de uno mismo como varón o hembra- es un concepto sociológico y psicológico, no un concepto biológico objetivo.
Creer que uno es algo que uno no es constituye, en el mejor de los casos, un indicio de pensamiento confuso.
La pubertad no es una enfermedad, y las hormonas que retrasan la pubertad pueden ser peligrosas.
Según el Manual Estadístico y de Diagnóstico de las Patologías Mentales, hasta un 98% de los chicos con confusión de género y hasta un 88% de las chicas en igual condición aceptan con el tiempo su sexo biológico tras superar de forma natural la pubertad.
Los niños que usan bloqueantes de la pubertad para simular el sexo opuesto necesitarán hormonas del sexo contrario hacia el final de la adolescencia. Estas hormonas están asociadas con graves riesgos sanitarios que incluyen -pero no se limitan a- alta presión arterial, coágulos, problemas cardiovasculares y cáncer.
Los índices de suicidio son veinte veces mayores entre adultos que usan hormonas de este tipo y se someten a operaciones de reasignación sexual, incluso en Suecia, que está entre los países con mayor aceptación social del colectivo LGTBI.
Condicionar a los niños para que crean que una vida de simulación química y quirúrgica del sexo contrario es normal y saludable es abuso infantil.

Fuente:
http://www.actuall.com/criterio/familia/cruda-realidad-pediatras-de-eeuu-normalizar-la-transexualidad-entre-ninos-es-abuso-infantil/

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