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Jessen: “No he sobrevivido a un aborto para que los abortistas tengan lamborghinis”

Gianna Jessen se quemó durante 16 horas en el vientre de su madre, pero sobrevivió, fue adoptada y ahora lucha a favor de la vida y en contra de la industria del aborto. Aporta ocho argumentos para dejar en evidencia a quienes creen el aborto es la solución y no el problema.

Hace 38 años, Gianna Jessen sobrevivió a un aborto fallido. Sufre parálisis cerebral, fue dada en adopción y a los 14 años conoció la realidad de su historia. Desde entonces viaja por el mundo como activista provida para luchar a favor de los no nacidos.

Su madre biológica decidió acudir a un establecimiento de Planned Parenthood a los siete meses de embarazo con la intención de abortar. Allí le aconsejaron que dada la elevada fase de gestación, se sometiera a un aborto salino. ¿En qué consiste? Se introduce una aguja en el abdomen de la madre y se inyecta una solución salina concentrada, el feto ingiere esta solución, que le producirá la muerte 12 horas más tarde por envenenamiento, deshidratación, hemorragia del cerebro y de otros órganos.

Tras 16 horas quemándose en vientre de su madre, Jessen nació viva. Ella suele recalcar este asunto: “Nací en una clínica abortiva y en mi partida de nacimiento se especificaba: ‘nacida durante un aborto salino’”.

Jessen da gracias porque, al nacer a las seis de la mañana, no había ningún médico abortista en la sala. De haber habido alguno, habría matado a Gianna estrangulándola o dejándola en una bolsa para que muriera. Pero, una de las enfermeras que la atendió, llamó a una ambulancia para que la trasladaran al hospital. Los médicos pensaron que no saldrían adelante.

Sin embargo, Jessen sobrevivió. Los médicos aseguraron que nunca iba a poder caminar o hablar y que ni siquiera sostendría su cabeza. Pero ha superado todas las expectativas. “Tuve que aprender todo de nuevo, mi diagnóstico médico era horrible”, recoge el diario ChristianPost.

A pesar de los problemas de salud que le supuso la decisión de su madre biológica, ha encontrado la fuerza para perdonarla. “No estoy enfadada con ella, en verdad siento lástima porque una mujer que es capaz de intentar asesinar a su bebé a los siete meses de embarazo es propio de alguien roto y destrozado”, afirma.

“El aborto es un problema ético muy grave. Nos hemos vuelto insensibles y crueles”

Jessen lo tiene claro: “Mi misión en la vida es confrontar a la humanidad en un debate que hemos minimizado. El aborto es un problema ético muy grave. Hemos dejado nuestras emociones y nuestro corazón de lado. Nos hemos vuelto insensibles y crueles. Pero ¿realmente queremos eso? Yo estoy dispuesta ser despreciada por la sociedad para hablar de la verdad, del amor y la justicia”, asegura.

Jessen, a través de su historia, pone en evidencia al negocio del aborto y, en concreto, la empresa líder de esta industria, Planned Parenthood, que trafica con la vida de mujeres y niños en todo el mundo. Estas son sus ocho razones:

1. ¿Dónde está mi derecho a vivir?

La activista provida desafía la campaña de Planned Parenthood que dice ‘Es tu cuerpo, es tu decisión’ y se cuestiona “¿Entonces qué hay de mis derechos, no tenía yo derecho a vivir?”.

Jessen opina que vivimos en un mundo codicioso. “Planned Parenthood utiliza el lenguaje y estos eslóganes para manipular a la sociedad con fines económicos, realmente a ellos les da igual lo que la mujer está sufriendo, solo quieren el dinero”, afirma.

Además, compara a Planned Parenthood con los ideales de Hitler. “La sociedad no es inteligente y tiende a olvidar muy rápido, así es fácil que ellos crean lo que tu quieras que crean”. Esta frase que pronunció Adolf Hitler en 1939 se asemeja, según Jessen, a los ideales que quiere imponer la clínica abortiva más grande del mundo.

“¿Valgo yo menos con mi parálisis cerebral que otra persona?”, se pregunta Jenssen

2. La discapacidad es igualmente valiosa

Jessen desmonta el argumento: “si el bebé tiene alguna clase de discapacidad, se puede entender que se quiera acabar con el embarazo”. Para ella, este argumento es sectario: “¿Quién determina lo que vale la vida de alguien, de un bebé? ¿Valgo yo menos con mi parálisis cerebral que otra persona?

“Cuando oigo que hay que abortar a alguien que porque es discapacitado… el horror llena mi corazón”, asegura. “Hay cosas que solamente van a poder aprender a través de los débiles como nosotros, sin ellos no conoceríamos el amor, la misericordia o la bondad”.

“Cuando el bebé nace, le asesinan con inyecciones o le estrangulan, le desmembran y venden sus partes y sus órganos”

3. También matan después del parto

“No sólo abortan bebés en el vientre de la madre, sino que cuando han nacido les asesinan con inyecciones o les estrangulan, les desmembran y venden sus partes y sus órganos” relata Jessen.

Se lamenta de que la sociedad no haga nada para evitarlo, “todos lo sabemos, y dejamos que estos asesinos se lucren. Es indignante, no he sobrevivido quemándome durante 16 horas en el vientre de mi madre para dejar que esta gente tenga mansiones y lamborghinis con las manos manchadas de la sangre de niños inocentes, y encima la gente les aplaude”.

“Estoy harta de oír que los bebés solo son un saco de células. Son vidas humanas, con un corazón que late”

4. Provocan daños irreparables a las mujeres

“La crisis la están provocando ellos, están provocando traumas irreparables en las mujeres y en la sociedad”.

Planned Parenthood recibe 500 millones de dólares cada año para destrozar y desmembrar bebés y la activista protesta ante esta situación, “estoy harta de oír que los bebés solo son un saco de células. Son vidas humanas, con un corazón que late”, afirma.

5. La selección de niños es una vergüenza

La fundadora de Planned Parenthood, Margaret Sanger afirmó que “lo más misericordioso que puede hacer una familia numerosa es que si viene otro en camino se le mate”. Ante esta afirmación, Jessen opina que esta mujer y su deseo de crear una nueva raza es “una vergüenza y no podemos perder nuestra voz contra esto”.

“Ningún bebé es una víctima, es una vida, una victoria y tenemos que luchar para que se reconozca eso”, afirma.

“Como mujeres nuestro mayor valor es dar vida”

6. El mayor valor de la mujer es dar vida

“No fuisteis creadas para el abuso, no estáis hechas para no ser reconocidas, estáis hechas para luchar para que se reconozca vuestra dignidad y vuestro valor”. Jessen quiso dirigirse a las mujeres, en la Casa del Poder Judicial en Estados Unidos, a raíz del escándalo de los vídeos de Planned Parenthood.

La activista anima a las mujeres a “defender aquello que es bueno, aquello que tiene valor y como mujeres nuestro mayor valor es dar vida”.

7. La responsabilidad de los hombres

Del mismo modo Jessen se dirigió a los hombres. “Estáis creados para la grandeza no para la pasividad. Vuestra labor es defender a las mujeres y a los niños, no abandonarlos”, afirmó.

“¿Cuántas mujeres han acudido a Planned Parenthood porque las han violado, o porque sus parejas las han dejado solas en el embarazo?, no las estoy exculpando pero os inculpo a vosotros también, a toda la sociedad, no es posible que vivamos en una sociedad avanzada y se den estas situaciones”.

“Los hombres tenéis que poneros en pie, y no quedaros a un lado mientras vuestras mujeres aceptan que asesinen a sus bebés. No estáis hechos para usar a las mujeres y luego dejarlas solas”.

8. La adopción fue su “salvación”

Para la activista el aborto es siempre un fracaso y pone el ejemplo de su madre adoptiva. “Para mí Penny (su madre adoptiva) es una salvadora, con 56 años ya había acogido a cientos de niños”, pero sin duda Penny luchó por Gianna cuando la conoció “trabajó conmigo seis horas al día para que aprendiera a caminar y a ser independiente”.

“Uno no tiene que sentirse unido al lugar donde ha nacido, sino donde ha sido amado”

Además Jessen contó en el programa de televisión ‘The Blaze’ cómo conoció a su madre biológica. “Apareció sin más y me dijo: ‘Soy tu madre'”. Lo curioso es que Jessen no sintió ningún tipo de relación con esa mujer “yo sólo pensaba: no te pertenezco, no soy tuya, ya tengo una madre, ya tengo una vida”.

Jessen aseguró en el programa que “uno no tiene que sentirse unido al lugar donde ha nacido, sino donde ha sido amado, todos tenemos la oportunidad de cambiar los hábitos de nuestras generaciones pasadas”.

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